sábado, 29 de agosto de 2015

Paixão

Es verano, huele a flores del campo, a hierva recién cortada, fruta madura, a vino verde, a colores infinitos, a comida recién hecha, huele a amor... a espera ...
Se escuchan músicas como lamentos...si eu soubera  que morrendo,  tu me habías de chocar, por uma lágrima tua... me deixaria  matar... Dios! Que manera decir! Amalia por siempre... trágico si! Pero sublime...
El cielo se llena de colores en la noche de verano, los padres con sus hijos de la mano comparten sus tradiciones y buscan un lugar cómodo para sus mayores... de repente, se escuchan cánticos con voces, que chillan más allá de lo posible, como si quisieran que las escucharan sus ancestros!!! Al son de estos cánticos, las mujeres engalanadas con faldas, corpiños,  riendas y pañuelos de rojo carmín,  mueven  sus infinitas galas, mientras los hombres las siguen... golpeando el suelo con fuerza viril .
Sus pequeños zuecos son de una belleza increíble, están como pegados a sus pies y parece que en cualquier momento salgan volando.
Algunas de estas mujeres se viste de oscuro para casarse, y cuelgan de su cuello las joyas que de siempre  las mujeres de la familia fueron acumulando, corazones, medallones, Vírgenes y santos de todas las medidas. Cuantos tesoros acumulados por generaciones... Un peso en el pecho tan grande! Como el amor por los suyos...
Si algún día, cuando estés en alguna fiesta de este divino país, ves caer un zueco del cielo,  es que están bailando las miñotas en las nubes... y alguna lo dejo caer, para que reces una horacion por ella, en alguna de sus maravillosas iglesias.

Carmen Touza

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