Es verano, huele a flores del campo, a hierva
recién cortada, fruta madura, a vino verde, a colores infinitos, a comida
recién hecha, huele a amor... a espera ...
Se escuchan músicas como lamentos...si eu
soubera que morrendo, tu me habías de chocar, por uma lágrima
tua... me deixaria matar... Dios! Que
manera decir! Amalia por siempre... trágico si! Pero sublime...
El cielo se llena de colores en la noche de
verano, los padres con sus hijos de la mano comparten sus tradiciones y buscan un
lugar cómodo para sus mayores... de repente, se escuchan cánticos con voces,
que chillan más allá de lo posible, como si quisieran que las escucharan sus
ancestros!!! Al son de estos cánticos, las mujeres engalanadas con faldas,
corpiños, riendas y pañuelos de rojo
carmín, mueven sus infinitas galas, mientras los hombres las
siguen... golpeando el suelo con fuerza viril .
Sus pequeños zuecos son de una belleza
increíble, están como pegados a sus pies y parece que en cualquier momento
salgan volando.
Algunas de estas mujeres se viste de oscuro
para casarse, y cuelgan de su cuello las joyas que de siempre las mujeres de la familia fueron acumulando,
corazones, medallones, Vírgenes y santos de todas las medidas. Cuantos tesoros acumulados
por generaciones... Un peso en el pecho tan grande! Como el amor por los suyos...
Si algún día, cuando estés en alguna fiesta de este divino país, ves
caer un zueco del cielo, es que están
bailando las miñotas en las nubes... y alguna lo dejo caer, para que reces una horacion
por ella, en alguna de sus maravillosas iglesias.
Carmen Touza
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